martes, 15 de noviembre de 2022

Ética y estética (Tema 1)


ÉTICA Y ESTÉTICA

Índice

1. Sociedad de la información.
2. Marca personal y reputación on line.
3. Protección a la intimidad.
4. Contraseñas seguras.
5. Respeto digital.
6. Identidad digital y fraude.
7. Propiedad e intercambio de información.
8. Acceso a recursos en La Red.

1. Sociedad de la información.

El uso de Internet, la aparición de dispositivos más accesibles y móviles, así como el aumento de la capacidad de almacenamiento de información de los soportes digitales, han permitido que cualquier persona del mundo pueda generar información y acceder al conocimiento que otros publican aunque se encuentren a miles de kilómetros.
Esto nos convierte en una sociedad global: se han superado las fronteras de los países y nos encontramos unidos por el uso de las nuevas tecnologías.
 
Pero hay una brecha digital, ya que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades de uso y aprovechamiento de las nuevas tecnologías por
diferentes motivos: problemas de acceso a las infraestructuras y conexiones con ancho de banda adecuado,
desconocimiento del manejo de las TIC o alfabetización tecnológica, dificultades de utilización por tratarse de
países en vías de desarrollo o por las diferencias socioculturales de algunas sociedades.
 
Según las últimas estadísticas del año 2016, de los 7340 millones de personas que habitan la Tierra, casi la mitad (48,7%) tienen acceso a Internet; es decir, existen casi 3.600 millones de usuarios de Internet, y como vemos en el gráfico la mayoría son del continente asiático, debido a su elevada población (de hecho el idioma más utilizado en Internet es el chino).
 
https://marketing4ecommerce.net/wp-content/uploads/2018/02/gra%C2%B4fica-4-usuarios-internet-en-el-mundo-por-regi%C3%B3n.jpg

Entendemos por brecha digital la diferencia que existe en una sociedad entre los individuos que tienen acceso y utilizan las TIC y aquellos que no lo hacen. Existe una brecha digital global por las diferencias de acceso entre países y una brecha digital local por las diferencias de acceso en una misma sociedad. La reducción de la brecha digital genera sociedades más informadas, democráticas y con igualdad de oportunidades.

2. Marca personal y reputación online.

Reputación online: El concepto que el entorno social tiene de nosotros en cuanto a credibilidad, honestidad y educación ya no solo se centra en nuestros vecinos y amigos.  Con la existencia de Internet y sus servicios, este concepto se extiende a la globalidad de La Red; es lo que conocemos como reputación online. Esta se basa en nuestras acciones en Internet y abarca un entorno mucho más amplio. Es lo que te compran.

Marca personal: La creación de una buena reputación profesional es marca personal. Esto es lo que dicen de ti cuando no estás presente. La marca es lo que quieres vender.

Profesionalidad: Es lo que demuestras.

Los principales beneficios que se derivan de la buena gestión de nuestra marca personal son una mayor notoriedad y unas mejores oportunidades dentro de nuestro campo profesional.

3. Protección a la intimidad.

La utilización de servicios de Internet como chats, programas de mensajería instantánea o redes sociales requiere ciertas precauciones para evitar problemas de privacidad. Uno de los problemas con el que nos podemos encontrar es que nuestras fotografías y vídeos sean almacenados por usuarios desconocidos que hagan un uso fraudulento de ellos, como editarlos a su manera para difamarnos. En estas páginas se suelen pedir datos personales así que aquí tienes unos consejos de privacidad para eso:

• Nunca subas fotos ni vídeos comprometedores a Internet; pueden llegar a manos extrañas y utilizarse para hacerte daño.

• Nunca facilites datos exactos en tus perfiles; pueden terminar en manos de desconocidos. Siempre debes proteger tus datos personales: nombre y apellidos, dirección, DNI, teléfono, fotografías, etc.

• Configura tus perfiles para que solo los vean tus amigos directos.

• No te des de alta en estos servicios si eres menor de 14 años.

• Desconfía de los datos que te dan usuarios desconocidos; puede que no sean ciertos y que las imágenes no sean realmente suyas.

• Consulta a un adulto cuando conozcas por Internet a una persona que quiere que acudas a una cita a ciegas. Informa a tus padres de las amistades que tienes por Internet.

• Utiliza estos medios respetando a los demás; todo lo que haces y dices en Internet queda almacenado y se puede llegar a identificar. Piensa y pide permiso antes de etiquetar o subir una fotografía de alguien.

• Seguramente utilizas un nombre de usuario y una contraseña en numerosos sitios de Internet. No debes repetir estos datos en todos ellos, pues corremos el riesgo de que alguien llegue a conocer estos datos y los utilice para hacerse pasar por nosotros.

• Utiliza la copia oculta cuando envíes un mismo correo electrónico a varios de nuestros contactos; no debemos jugar con la privacidad de estas personas, ya que puede que no se conozcan entre ellas o que no quieran que se difunda su dirección de correo electrónico.

4. Contraseñas seguras.

En la actualidad, debido al amplio uso de las nuevas tecnologías, muchas personas manejan de forma habitual varias claves o contraseñas: el número pin del teléfono móvil, las contraseñas de correos electrónicos o las contraseñas bancarias. Todas ellas son códigos secretos que solamente debe conocer el propio usuario y con los que tenemos que ser precavidos. Aquí tienes una serie de consejos que te pueden resultar útiles:

• No utilices la misma contraseña para distintos servicios.

• Cambia tus contraseñas cada cuatro o seis meses.

• Utiliza contraseñas de más de ocho caracteres.

• Mezcla números, letras mayúsculas y minúsculas y caracteres especiales de tu teclado como @, #, $, & entre los caracteres de tu contraseña.

• Evita que el contenido de tu contraseña tenga que ver con fechas y nombres relacionados contigo.

• Sigue los consejos de los formularios que te indican la fortaleza de tu contraseña.

5. Respeto digital.

El uso de las nuevas tecnologías es un derecho que implica el deber de hacerlo con corrección y respetando a los demás. Este uso correcto y respetuoso tiene que quedar reflejado en nuestras actuaciones, tanto cuando nos conectamos en Internet y realizamos publicaciones en redes sociales como cuando utilizamos contenidos digitales de los que no somos propietarios.

En el siguiente decálogo de reglas se resumen las actitudes que debemos tener 
cuando utilizamos cualquier medio tecnológico:

 Debemos utilizar las TIC con respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos. De igual modo debemos exigir respeto por parte de otros usuarios. La injuria, la calumnia y la difamación son delitos.

 Nunca debemos adueñarnos del derecho a la privacidad de otros y por lo tanto no podemos publicar fotografías o datos personales de otras personas sin su permiso.

 Cuando realicemos publicaciones en La Red no debemos atentar contra nuestra intimidad ni contra la de otros.

 Nos debemos identificar correctamente en La Red y nunca asumir falsas identidades. Tampoco debemos facilitar nuestros datos credenciales para que otros actúen en nuestro nombre.

 Debemos ser sensibles ante las malas prácticas en La Red, el ciberacoso y los delitos en La Red denunciando estas situaciones.

 Nunca debemos utilizar contenidos bajo derechos de autor y siempre tenemos que respetar las licencias de su utilización.

 El uso de las nuevas tecnologías debe ser un medio para nuestro enriquecimiento personal y no un fin en sí mismo que impida nuestro desarrollo en otras facetas de la vida.

 No debemos utilizar ni fomentar el uso de software ilegal.

 No debemos utilizar los medios tecnológicos para fomentar actividades ilícitas ni que atenten contra los derechos humanos.

 Debemos controlar nuestras emociones en La Red de igual modo que lo haría frente a una persona.

6. Identidad digital y fraude.

1. Certificado digital
Cuando accedemos a un sitio en La Red que requiere identificación, y para poder asegurar que somos quienes decimos ser, existen los llamados certificados digitales, archivos instalados en nuestros ordenadores, que han sido generados por una entidad autorizada. Estos certificados identifican a la persona con dos claves principales, la clave pública y la clave privada.

Contiene la siguiente información:
• Los datos personales del usuario.
• La clave pública y la clave privada del usuario.
• Los datos relativos al propio certificado: entidad emisora, caducidad del certificado, fecha de emisión, etc.

2. Firma digital
La firma digital garantiza la identidad de la persona que realiza una gestión y nos confirma la veracidad de sus documentos. Para poder realizar una firma digital se necesita poseer un certificado personal o certificado de usuario que haya sido generado por una entidad autorizada.


3. DNI electrónico (DNIe)
La implantación de las nuevas tecnologías en nuestra sociedad ha hecho posible la reciente creación del Documento Nacional de Identidad electrónico (DNIe) con el fin de satisfacer las necesidades de identificación en medios informáticos. Estas necesidades pueden resumirse en dos: identificarse de forma inequívoca al realizar gestiones telemáticas y firmar digitalmente documentos para otorgarles la misma validez que los que poseen la firma manuscrita.

4. Fraude en la red
Las principales técnicas de fraude en la actualidad son:

 Phishing
 Phishing-car
 Scam o falsas ofertas de trabajo (muleros)
 Pharming
 Falsos premios
 Falsas tiendas online

7. Propiedad e intercambio de información.

Una licencia es un contrato entre el autor o propietario del programa o contenido digital y el usuario final que va a utilizarlo. Los tipos de licencia más importantes son:

Software comercial. Desarrollado por una empresa con la finalidad de obtener beneficios económicos. Su uso está limitado al usuario o número de licencias compradas. No se conoce su código fuente (que lo haría modificable) y no puede ser redistribuido a otros usuarios.

Software privado. Se trata de software particular desarrollado por programadores para un usuario o empresa específicos, que son los únicos que pueden utilizarlo. Suelen ser aplicaciones muy especiales y personalizadas (no existen en el mercado) y se precisan para actividades empresariales concretas e importantes.

Shareware. Tipo de software comercial que se distribuye de forma gratuita para que el usuario lo pueda probar. Estas versiones no disponen de toda la funcionalidad del programa o dejan de ser operativas a los pocos días. Cuando compramos la licencia de uso, se activan todas las funciones y no expira el periodo de validez.

Freeware. Programas cuyo autor pone a disposición de los usuarios de forma gratuita. No se conoce su código fuente (por lo que no se puede modificar) y puede ser redistribuido por parte del usuario. Los autores de estos programas tienen habilitados sistemas para que el usuario que lo desee realice donaciones económicas voluntarias y muestre así su agradecimiento por el programa. Otro ejemplo de software gratuito es el adware, el cual funciona completamente y por tiempo ilimitado, pero su gratuidad radica en que utiliza publicidad durante su ejecución.

Open Source (código abierto). Programas que se entregan con el código de programación utilizado para su funcionamiento de manera que un programador conocedor del lenguaje pueda adaptar el programa, modificarlo o mejorarlo. Todo el software de código abierto es libre y todo el software libre ofrece su código de programación.

Software libre. Abarca todos aquellos programas que pueden ser libremente usados, modificados (se conoce su código fuente) y copiados para ser distribuidos entre los usuarios. No quiere decir que sean gratuitos. Dentro del software libre nos encontramos numerosas licencias especiales que se pueden agrupar en dos tipos: con o sin copyleft.

Software semilibre. Tipo de software distribuido como libre entre usuarios particulares y entidades sin ánimo de lucro. No se permite su utilización a empresas ni otras actividades comerciales.

Por otro lado, los distintos tipos de licencia (para cualquier tipo de contenido digital) pueden clasificarse en cuatro grupos distintos en base a las restricciones a su uso:

Copyright. Se trata de la licencia más restrictiva y extendida, ya que el autor se reserva todos los derechos y solo los cede a otro usuario a cambio de un pago por los mismos.

Copyleft. Es la licencia opuesta al copyright. El autor permite el uso del contenido, incluso su modificación y distribución, siempre que sea reconocida de forma expresa la autoría del contenido.

Dominio público. El autor del contenido lo ha cedido al resto de los usuarios sin ningún tipo de licencia, por lo que se puede utilizar, modificar y distribuir sin atribuir ninguna autoría.

8. Acceso a recursos en La Red.

En la sociedad de la información el acceso a La Red significa tener acceso a infinidad de contenidos digitales bajo diversos tipos de licencias distintas. Estos contenidos pueden ser libros digitales, noticias, documentos ofimáticos, presentaciones, vídeos, música, juegos, etc.

1.Bancos de imágenes
Existen numerosos servicios que ponen a nuestra disposición millones de imágenes. Algunos de ellos son comerciales y nos venden acceso al banco de imágenes bajo derechos de autor durante un espacio de tiempo o por un número limitado de descargas. Otros servicios alojan imágenes bajo licencia Creative Commons en alguna de sus versiones y requieren que nosotros publiquemos nuestras propias fotografías para que puedan descargarlas otros usuarios. También existen bancos de imágenes de dominio público.



2. Música
Los contenidos musicales que hay en La Red son innumerables. Sin embargo, la gran mayoría de ellos son comerciales o sólo se pueden escuchar (no existe la posibilidad de descargarlos a nuestro dispositivo ni reutilizarlos en nuestras producciones).

En los últimos años han aparecido servicios de streaming que permiten escuchar música comercial en nuestro dispositivo a cambio de un pago mensual o de forma gratuita con contenidos publicitarios. El ejemplo más claro de este tipo de servicios es Spotify aunque surgen otros como Deezer, rdio, Google Music, Grove de Microsoft o Apple Music.

3. Vídeo
Las plataformas para compartir vídeos en La Red son muy populares y la que destaca por encima de todas es Youtube. Cuando publicamos un vídeo, debemos indicar bajo qué tipo de licencia se encuentra para su uso en otras producciones o para su reproducción masiva.

Un error habitual al crear un vídeo que se quiere publicar en La Red es utilizar imágenes o música sujetos a derechos de autor. Debemos evitar estas prácticas, ya que infringimos la ley y, por seguridad, estas plataformas bloquean todos los contenidos que puedan contener material protegido.